Per tal de veure complementada la reflexió del passat dia adjunto una noticia del diari 20 minutos publicada el 25-02-2010.
Crec que és molt important que ens aturem a pensar sobre les conseqüències que produeixen viure al carrer, més enllà del topic “si viu al carres és perquè ell/ella ha escollit aquest estil de vida”. Doncs m’agradaria saber amb exactitud quantes persones han decidit viure al carrer i quantes són fruit de l’exclusió social.
Així doncs quan parlem d’exclusió social dins d’aquest context estem parlant no tan sols d’alcohòlics i toxicòmans (i dels que algú, malauradament, podria dir “que s’ho han buscat ells”) estem parlant de gent amb trastorns psiquiàtrics i que per diversos motius (com podria ser falta de recursos o desemparament per part dels familiars) s’han vist obligats a viure al carrer.
Simplement dir que ÉS MOLT FORT, és molt fort que no s’estigui donant ajuts a persones que NO VOLEN viure com viuen, no tan sols això que viuen angoixats, temorosos, passen gana, passen fred i es continua sense dóna’ls-hi l’ajut pertinent.
La mitad de los indigentes de Barcelona sufren trastornos mentales y el 45 por ciento son alcohólicos o toxicómanos, según el estudio que ha presentado la Fundación Jaume Bofill y la Fundación Sant Joan de Déu sobre el estado de salud y la atención sanitaria a las personas sin hogar.Uno de los autores de estudio, el antropólogo Joan Uribe, ha aclarado que "la mayoría" de los trastornos que sufren estas personas son "estrés, angustia y ansiedad, producto del hecho de vivir en la calle, dormir mal y pasar miedo". En su opinión, un alto porcentaje de las enfermedades mentales que padecen los indigentes se desarrollan durante el tiempo que están viviendo en la calle ya que las circunstancias propias de este tipo de vida comporta un riesgo muy alto de sufrir trastornos mentales.
Concretamente, tres de cada cuatro indigentes corren riesgo de sufrir una enfermedad mental y el porcentaje es un poco mayor entre las mujeres que entre los hombres. "No hay que caer en tópicos y pensar que todos los indigentes son locos o drogadictos", ha subrayado el director de la Fundación Jaume Bofill, Jordi Sánchez, que ha aclarado que "las personas acaban en la calle por rupturas en su cadena de vida, por causas laborales o familiares, o por tropezones puntuales, y los transtornos mentales y las toxicomanías, en general, aparecen después".
No obstante, el estudio detecta entre los indigentes un porcentaje de enfermedades mentales muy superior al de la población en general, por lo que Uribe ha alertado de que "existen necesidades que los servicios sanitarios no están cubriendo". "Este vacío" provoca "casos puntuales muy graves", y el trabajo de campo ha detectado "personas que han manifestado necesitar tratamiento para tratar el SIDA o la diabetes y que afirman que no toman medicación", según Uribe.
Según este estudio, que utiliza datos recogidos entre abril y junio de 2008, en Barcelona hay 1.800 personas sin hogar, una cifra que incluye a los individuos que viven en la calle, los que residen en centros públicos o privados, los que habitan en barracas y los que han sido acogidos temporalmente por amigos o familiares.
Los autores del estudio han entrevistado a 611 personas representativas de los diferentes perfiles y han detectado que la cifra del mujeres es de sólo el 12,3 por ciento. El 61 por ciento del total llevan menos de tres años en la calle y el 27,6 por ciento menos de tres meses, por lo que su situación no se ha "cronificado" y "todavía se puede hacer algo".
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